Con el fin de protegerse de las altas temperaturas o las bajas el ser humano desarrolló el textil empleando aquellos materiales y recursos que tenía a mano en la naturaleza, basándose también en las necesidades de cada momento y lo que cada zona podía ofrecerle. De este modo de forma paulatina, y por medio de la continua experimentación, se aprovecharon aquellas materias primas de origen animal o vegetal que ofreciesen unas cualidades óptimas para la elaboración de las prendas con las que cubrirse y emplear en su vida cotidiana.

De este modo de los primeros y primitivos tejidos la manufactura textil iría progresando durante el Mundo Antiguo hasta alcanzar altas cotas de perfeccionamiento, como nos relatan los autores clásicos en sus obras, alabando y dando muestra de la existencia de materias primas y tejidos de alta calidad y belleza.

La lana y el lino nos ocuparán pues las siguientes apratados, de forma que podamos conocer sus cualidades básicas y sus aplicaciones en la Antigüedad, así como las características propias de las materias primas de la Península Ibérica, que la colocarán en los puestos relevantes  del comercio de la manufactura textil.

Miriam Fernández Otero.

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